El impacto del pensamiento ilustrado en Occidente
La Ilustración fue un movimiento
cultural e intelectual que surgió a
mediados del siglo XVIII en diferentes
partes de Europa, principalmente en
Inglaterra y Francia. Representó
la ruptura de siglos de pensamiento
occidental donde Dios era el centro
de las cosas y quien determinaba el
destino de las personas.
La razón como medio para llegar a la
verdad, concebir que los ciudadanos
tienen derechos y son libres, así como
considerar que la democracia otorga
soberanía, son algunas de las propuestas
de la Ilustración. La libertad, la justicia y la
igualdad destacan como nuevos valores
para dejar atrás el antiguo régimen
monárquico absolutista.
La Revolución Francesa
y la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano
Una de las consecuencias del pensamiento ilustrado fue el cuestionamien-
to de la población hacia el antiguo régimen en donde prevalecía el sistema
económico feudal, es decir, las personas trabajaban las tierras, pero no las
poseían y debían pagar el diezmo e impuestos, mismos que mantenían a la
mayoría de la gente en situación de pobreza. Además, el sistema político, cul-
tural y social se encontraba bajo el régimen monárquico absolutista, donde
el rey tomaba las decisiones políticas y la nobleza era el grupo privilegiado
por su cercanía con él.
La Declaración, aprobada por la Asamblea Na-
cional Constituyente, consta de 17 artículos, en los
cuales se establecen los derechos naturales del hom-
bre: libertad, propiedad, seguridad y resistencia a
la opresión. En su primer artículo se decreta que
los hombres nacen y permanecen libres e iguales en
derechos, lo que signi!ca una ruptura con la jerar-
quía social impuesta hasta ese momento.
Aunque la Declaración habla de igualdad entre
los hombres, no fueron contempladas las personas
que habitaban los territorios ocupados por potencias
europeas, pues el mani!esto estaba enfocado principal-
mente en los derechos de la burguesía y los hombres de
las clases medias.
El colombiano Antonio Nariño realizó la primera tra-
ducción al español de la Declaración de los Derechos del
Hombre y el Ciudadano, la cual sirvió de inspiración du-
rante el proceso de independencia de las colonias españolas
en América.
Surgimiento del liberalismo
Durante los siglos XVIII y XIX, las revoluciones burguesas propusieron nue-
vos sistemas políticos y económicos en los Estados modernos, es decir,
aquéllos que cambiaron al sistema democrático y constitucional, y promo-
vieron las garantías individuales. Tanto en Europa como el resto de Occi-
dente, los gobiernos establecieron modelos económicos liberales, pero los
efectos fueron distintos en cada país, pues existían grandes diferencias y
desigualdades políticas, sociales y económicas en el ámbito internacional.
El liberalismo clásico es una corriente política, económica y filosófica
que pone al individuo en el centro de todo. Relacionado con el pensa-
miento ilustrado, el liberalismo propone que el orden social se sustenta en
la facultad de los individuos para hacer uso de su razón y moral, así como
del establecimiento de normas.
Para hablar del liberalismo es necesario mencionar otro suce-
so que ocurrió a la par de estos acontecimientos: la Revolución
Industrial, que fue resultado, entre otras causas, de un cambio
signi!cativo en la forma de producción debido al desarrollo de
maquinaria y nuevos métodos de producción más rápidos y e!-
cientes. Esta transformación posibilitó la creación de empresas y
nuevas industrias, así como la apertura de mercados.
La mujer en el pensamiento
ilustrado
A pesar de que se ha destacado la importancia del legado del pensamiento
de la Ilustración y la relevancia de la creación de la Declaración de los Dere-
chos del Hombre y del Ciudadano, hay una omisión en ese documento: las
mujeres. A pesar de haber participado de manera activa en los acontecimien-
tos de la Revolución Francesa, las mujeres quedaron excluidas de cualquier
mención, con lo que se evidenció que los derechos políticos y sociales no
habían sido contemplados para todas las personas.
La situación de las mujeres en Francia era difícil,
en especial si eran pobres. Sus jornadas laborales
eran igual de largas y pesadas que las de los hom-
bres, pero su ingreso era menor al de ellos.
Otra activista de la época fue la !lósofa britá-
nica Mary Wollstonecraft, quien a!rmaba que era
un error considerar las características biológicas
de la mujer inferiores a las del hombre. Ella atri-
buía la desigualdad entre géneros a las restriccio-
nes sociales y educativas que tenían las mujeres en
comparación con las de los hombres; por ello, la
educación era el medio idóneo para colocar en
un plano de igualdad a mujeres y hombres.
Su pensamiento se encuentra plasmado en el
texto Vindicación de los derechos de la mujer, el
cual se convirtió en una de las primeras obras
feministas de la historia. Sin embargo, su al-
cance, como el de Olympe de Gouges, fue in-
su!ciente para esa época. Para 1804, el Código
Napoleónico abolió los pocos derechos que la
Revolución había asignado a las mujeres, y esta-
bleció que ellas pertenecían al hogar, lo que les
impidió el acceso a los espacios públicos de toma
de decisiones.
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